Síndrome de Patau

La Historia de Dean

Los padres de Dean quieren que se cuente su historia. Están muy orgullosos de su hijo y piensan que al hacer saber al mundo sobre su precioso bebe podrían ayudar a otras familias.

Fue muy tarde en el periodo del embarazo cuando descubrieron que su hijito iba a ser distinto. Dean es el quinto hijo de la familia y ellos decidieron que querían un parto en casa. Por eso se perdieron las típicas sesiones de ecografía y ultrasonidos.

Pero una amiga de la madre tenía un clínica privada donde disponía de un aparato de ultrasonidos y la invito que se pasase para un chequeo gratuito cuando quisiera. En la semana 30 de embarazo ésta le tomó la palabra y fue a que le hiciesen el ultrasonido. Quería sacar muchas fotos de la carita de su bebe, pero éste tenía otros planes. El pequeñín salía con las manitas en frente de su cara, así que no podrían verle. Después de dos semanas la madre volvió a la clínica y pasó lo mismo, el pequeño se escondía la cara.

Pero mientras estaba mirando el monitor, lentamente el bajo sus manitas y fue cuando vieron su labio partido.
En la clínica le dijeron que no era tan preocupante, había muchos casos de niños con labio leporino, pero la madre supo que allí había algo más. Fue cuando decidió volver al médico.

sindrome de patau
En el centro de salud les volvieron a hacer los ultrasonidos. Nada describe lo que los padres sintieron cuando el médico empezó a decirles una lista entera de anomalías que se podrían observan en su precioso bebe. Las sospechas de Síndrome de Patau fueron confirmadas dos semanas más tarde después de una prueba de amniocentesis.

Les dijeron que su hijo era “incompatible con la vida”, que probablemente íba a morir en el útero de su madre y que si llegase a nacer sería muy pequeño y no sobreviviría más de unos minutos.
Nada prepara a nadie para aquello, pero estos padres decidieron que aun así iban a aprovechar cualquier momento con su hijo, como hicieron con sus demás niños.

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Al final el pequeñín no solo nació después de 40 semanas, además llego 9 días tarde y pesaba unos orgullosos 3 kilos y 600 gramos.
Su familia aprovechó cada minuto de las 9 horas que tuvieron a su hijo con ellos. Hicieron todo lo que se hace con un recién-nacido. Lo vistieron con los trajes que sus hermanos eligieron para él, todo el mundo hizo muchos fotos, grabaron vídeos, le dieron mucho amor, todo el amor que tenían.

Preguntando sobre qué consejos les podrían ofrecer a padres en su misma situación ellos dijeron:

“No hay un camino bueno o malo que elegir cuando estas a punto de perder a un hijo. No dejes a otros que te hagan sentir culpable sobre lo que piensas y lo que sientes y el amor que le tienes al hijo que ya no está. Abraza tus sentimientos cualquiera que fuesen en el momento, si ahora estás llorando y al segundo riendo, no importa. Hay que intentar contactar con personas que también han perdido un hijo, porque no hay nadie mejor para apoyarte y entenderte. Hagáis lo que hagáis no os olvidéis de que no hay por qué pasar por ello solo.”

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